Kirguistán: un viaje alternativo en un país de nómadas, montañas y caballos

Kirguistán es un país desconocido para muchos viajeros y viajeras y reservado por los amantes de los viajes alternativos y de aventura. La altitud mediana del país es de casi 3000 m, y las montañas forman el 93% del territorio. Se conoce como la "Suiza asiática" por sus paisajes de alta montaña con abetos y lagos alpinos. Así mismo, Kirguistán tiene dos de los sistemas montañosos más grandes de la tierra, Tian-Shan y Pamir.

Se caracteriza por su cultura nómada; cada verano, familias enteras se trasladan con su ganado y sus yurtas hasta el famoso lago de Song Kul, un lago de alta montaña en un entorno fascinante. Aquí pasan el verano con sus caballos. ¿Sabías que todo kirguís sabe montar a caballo? Además, el deporte nacional es el Kok-boro, posiblemente uno de los más extraños del mundo, que consiste en que los jugadores, montados a caballo, tienen que luchar por una cabra, el elemento en juego.

Volviendo a los lagos de Kirguistán, no podemos olvidar el lago Issik-kul, el lugar preferido de los kirguís para veranear. Situado en el nordeste del país, es un lugar de belleza extraordinaria que guarda joyas como la ciudad de Karakol, el cañón de Yeti-Oguz y el cañón de Skazka, de visita obligatoria.

Una de las mejores cosas de su cultura es su hospitalidad: siempre te recibirán con un té y su pan típico con sésamo acompañado de mermelada. Y, si te atreves, también te ofrecerán un poco de Kymyz, leche fermentada de caballo. ¡Se tiene que probar de todo!

Kirguistán formaba parte de la ruta de la seda, de la cual todavía se conservan edificaciones antiguas. Cómo el Caravansaray de Tash Rabat, un edificio que hacía la función de hotel para los mercaderes y viajeros que transportaban mercancías preciosas como la seda, situado en el valle de un pequeño río llamado Tash-Rabat, en el territorio del Tian-Shan Central.

Pero todo esto es difícil de imaginar cuando llegas a Biskek, la capital, y te encuentras con La Plaza Central Ala Too, la Casa Blanca, la Casa del Parlamento, la Estatua de Lenin, el Parque de Robles... Es en la capital donde recuerdas la historia más reciente del pueblo kirguís, que formó parte de la Unión de Repúblicas Soviéticas (URSS) desde el 1918 y no fue hasta el 1991 que se independizó.

En Biskek se respira una simbiosis entre una ciudad gris y monumental y lugares como el mercado de Osh donde hay colores, alboroto, una mezcla de culturas y mucha vida.

Si te hemos convencido para visitar este maravilloso país y quieres viajar a Kirguistán, consulta nuestra propuesta de viaje alternativo y en grupo en Kirguistán aquí.

Nos vemos pronto, mientras tanto, ¡que viajes mucho!

 

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